[…]
17
Enero
Estaba
en la puerta del cine mirando la cartelera. Erik había llegado el primero como
de costumbre. Llevaba un vaquero algo desgastado y una camiseta blanca con una
sudadera verde por encima; el pelo rubio lo llevaba húmedo. Acababa de salir de
la ducha. Irene llegaba corriendo, no le gustaba llegar tarde y hoy se había
pasado. Se había pintado una raya finita y se había dejado su pelo liso rubio
suelto. Llevaba unos pantalones cortos vaqueros, con una camiseta rosa fuerte
enseñando un hombro.
-Uff…
Siento llegar tan tarde. ¿Los demás ya están dentro? -dijo llegando junto a
Erik sofocada.
Erik
se giró y no pudo evitar observarla pensando que estaba guapísima, se aclaró la
garganta y se centró. -Que va, sólo estoy yo -murmuró algo cortada, miró hacia
otro lado para no parecer nervioso.
Se
sentaron en un banco a esperar durante un rato a los demás. Después de un rato
en silencio, Irene empezó a hablar -¿Crees que tardarán mucho? Porque la peli
que propuso Andrea está a punto de empezar… Erik la miró de nuevo nervioso y
contestó. -si quieres, cogemos nosotros las entradas y los esperamos dentro.
Como respuesta, Irene se levantó y le sonrió.
Fueron
a coger las entradas y a por palomitas, entraron en la sala al fondo y se
sentaron. Erik alargó la mano para coger unas pocas palomitas de Irene y ésta
apartó el cartón. -¿Te cojo yo a ti Coca-cola? -dijo ella sonriendo. -Pero
bueno, qué mala compañera de butaca tengo -replicó Erik -Si no es por las
buenas, será por las malas -dijo volviéndose hacia ella y comenzando a hacerle
cosquillas. Irene pataleó y le decía que parase. Erik lo hizo quedando sus
manos en su cintura. Irene se sonrojó y cuando él se dio cuenta, se apartó
rápidamente.
La
peli empezó e Irene empezó a mirar a todos lados. -¿Dónde se han metido? De
repente los dos empezaron a pensar rápidamente: “No habrán sido capaces… ¡Qué
cabrones! Pero… Si las chicas tampoco están…” “¡Guarras! No se han podido estar
quietas. Han hablado con los chicos… ¡Fijo!” Los dos se acomodaron en sus
butacas y no dijeron nada en toda la peli.
[…] 1.30h después
Cuando
acabó la peli, salieron. -¿Quieres que demos una vuelta o prefieres irte a
casa?, porque éstos no van a aparecer -dijo Irene mientras le miraba. -Podemos
cenar algo si tú quieres -contestó él. La situación era alfo incómoda, estaba
claro que tarde o temprano tendrían que hablar del tema.
-No
sé por qué siempre acabamos en el McDonald… -dijo Irene cuando estaban en la
cola para pedir. Erik la sonrió, miró para abajo y añadió -¿Qué vas a pedir?
-Emm… nuggets de pollo -dijo mirando la pantalla. -si quieres son de lechuga
-dijo Erik intentando ser gracioso. Irene se rió por compromiso. -¿Y tú? -CBO,
como siempre. Erik lo pidió mientras que Irene se sacaba la cartera del bolso.
-Erik… no me queda dinero para pagar… -dijo toda roja Irene. Él sacó si cartera
del bolsillo trasero. -Tranquila, yo te invito -contestó con una sonrisa
mientras le daba el billete al chico que les atendió. -Pero… -dijo Irene
avergonzada. -Nada, la caballería aún existe -respondió él tomando la bandeja.
Se sentaron en una mesa un poco apartada.
-¿Por
qué no han venido? -le preguntó Irene haciéndose la ingenua. -Creo que sé por
qué no han venido… -dijo Erik para sí. -¿Qué has dicho? -preguntó Irene inocente.
-Nada. No sé por qué no habrán venido. Ya sabes cómo son. -Sí… -se limitó a
decir Irene.
Comieron
en silencio tranquilamente. A Irene le sonó el móvil y lo cogió. Él aprovechó
para mirarla distraídamente hasta que colgó. -Mi madre -anunció Irene cogiendo
una patata. -madres… Con los años que llevamos aquí y aún nos siguen llamando
los sábados por la noche a ver qué hacemos… -dijo Erik esta vez consiguiendo la
risa de Irene. -¿No quieres más? -dijo Erik viendo que se dejaba la mitad de
las patatas. -No… si quieres… -dijo Irene ofreciéndole. Erik no lo dudó y se
comió sus patatas.
-Oye
he pensado que como aún hace buena noche, podíamos ir andando a casa, dando un
paseo, si te apetece… -propuso Erik que ya se iba encontrando más cómodo. Miró
a Irene con una sonrisa radiante.
-Claro,
me apetece mucho, es decir, que me parece bien -contestó ella ilusionada.
[…] 30 min
No hay comentarios:
Publicar un comentario