[…] horas
más tarde
Andrea metió la llave en la
cerradura. -Espero que no está muy desordenado -dijo. -Tranquila, no pasa nada
-respondió Jaime. -Pasa y siéntate. Voy a por el ordenador -dijo mientras
dejaba las llaves en un cuenco. Jaime se sentó en el sofá y Andrea fue a su
cuarto. Jaime se acomodó en el sofá, no sin antes dar una vuelta por todo el
salón viendo fotos y revistas que tenían por allí. -¿Quieres tomar algo? -llegó
Andrea con el ordenador asustándole. -¿Un café? -dijo Jaime ayudándola con el
ordenador. -Ve encendiéndolo, voy a por ellos.
Después de preparar los cafés,
volvió al salón y le tendió la taza, ella llevaba el suyo con dos sobres de
azúcar. -Voy a enseñarte lo que vamos a poner en la fiesta. Si quieres alguna
canción, dímelo -dijo ella sacando un par de cascos y una clavija para conectar
dos.
-Voy a robarle los cascos a Rafa,
ahora vengo -dijo yendo hacia la habitación. -No tarde, que me estás dejando
solito -dijo Jaime.
Andrea comenzó a reír y abrió la
puerta pensando que estaba sola y pegó un brinco.
-Hola Andrea -dijo Rafa riéndose de
ella por el susto que se había llevado. -Hola, buenas. Pensaba que no había
nadie. ¿Estás utilizando los cascos? -preguntó mirando a Lucas y contestándose
sola. -Los estoy utilizando yo .dijo Lucas quitándose uno. -Bueno, pues nada,
me voy -dijo Andrea sin dar tiempo a Lucas a preguntarle. Andrea volvió al
salón y le dijo a Jaime: -Va, da igual. Lo ponemos en alto y ya está. -Podemos
ponernos uno cada uno -dijo él entre risas. Los conectaron y más tarde dejaron
que sonasen los altavoces.
Rafa extrañado miró a Lucas -Creo
que voy a por un vaso de agua -éste se levantó de la cama, abrió la puerta y se
topó con Jaime, quien le daba una vuelta a Andrea que bailaba con él.
Andrea reía divertida, pero vio a
Lucas y de repente se puso seria. -¿Quieres algo? -le preguntó. Jaime lo miró
con cara de fastidio y Lucas le mató con la mirada. -He venido a la fiesta
-dijo tan tranquilo, sentándose en el sillón. Andrea o miró mal, muy mal, y
Lucas la contestó con una enorme sonrisa.
Andrea puso los ojos en blanco, y
comenzó a sentirse incómoda. Apagó la música. -Bueno pues esa es la canción
-dijo -ya sabes si tienes alguna… -Se lo digo a la DJ -completó él con una
sonrisa.
-Por cierto, aquí tienes mi lista
-interrumpió Lucas dejándola en la mesa. -Vale, luego la miro -contestó Andrea.
-Bueno, yo creo que me voy. Se me hace tarde -dijo Jaime. -Sí, mejor -dijo
Lucas por lo bajo.
Andrea le acompañó a la puerta y se
despidió con dos besos. -mañana te llamo -dijo él. -Vale, espero tu llamada
-contestó ella. -¿Qué te pasa? -dijo volviéndose enfadada hacia Lucas. -Nada…
sólo he venido a escuchar música con vosotros -dijo inocentemente Lucas. -Yo no
te espanto a las tías… -dijo Andrea sentándose en el sillón con los brazos
cruzados. -¿Ah no? -dijo Lucas vacilándola. -Principalmente porque aún no te he
visto con ninguna tía… -dijo caer Andrea. Lucas se quedó callado. No era muy
típico de él no hacerse ver con ninguna. Andrea lo miró, se rio de él sin que
lo notara y le sacó de ese apuro: -Vamos a ver qué apaño de lista has hecho.
[…]
11 Abril
-Esta zona está bien, además está
cerca del metro -dijo Irene siempre práctica. -A mí me gustaba más el otro. Es
más grande -dijo Carla. -Y la decoración era muy chula -dijo Laura.
-Y si les toca andar, pues que anden
-dijo Carla mientras tachaba otro lugar de su lista. -Nos quedan dos por ver…
¿queréis ir o decidimos? -preguntó Irene. -Vemos uno más y ya está -sentenció
Laura.
Cogieron el metro y Laura las guió.
-Este es el que mejor pinta tiene -dijo Laura. -Claaaro… como te lo ha
recomendado Héctor -dijo chinchándola Andrea. -Él no ha venido nunca… Sólo le
habían hablado de él… -dijo Laura con retintín.
-Hola chicas, ¿os puedo ayudar en
algo? -parecía que era el dueño. Un señor grande con una camiseta que le
quedaba corta.
-Pues queríamos información sobre el
local… -dijo en seguida Laura.
-¿Para una noche? Son 1200 €, pero
por ser unas chicas tan guapas, os lo dejo en 1000 -dijo el hombre enseñando
sus dientes sucios, seguramente por el tabaco.
-Y… ¿podríamos echar un vistazo por
dentro? -dijo sin muchas ganas Irene.
-Claro -les volvió a sonreír el
hombre -¡Alex! ¡Sal! -dijo a voz en grito.
Un chico alto castaño, con los ojos
marrones y unos músculos alucinantes, salió del local. -Dime -dijo mirando son
una bonita sonrisa a las chicas. -Por favor, enseña a estas señoritas el local
-dijo el hombre mechándose -cuando termines, cierras -le tiró las llaves.
-Hecho -dijo el tal Alex con otra sonrisa hacia las chicas.
-Así mucho mejor -le susurró Andrea a Laura, que se rio.
-¿Para qué es el local? -preguntó el muchacho mientras buscaba la llave
indicada. -Pues para una fiesta. Nos vamos de viaje y vamos a recaudar fondos
-dijo Carla. -Entonces este es perfecto y no porque lo diga yo -dijo Alex
mientras buscaba la llave.
-Y no lo dudamos, pero 1000 es algo caro -dijo Andrea echándole morro.
-Que somos estudiantes y a tanto… no nos llega -dijo Carla en el mismo plan,
mientras Irene se moría de vergüenza.
-Bueno, podemos hacer un trato. Si
os ocupáis de la limpieza del local, os lo dejo a 800 -dijo Alex. Las cuatro
chicas se miraron y sonrieron. -Bueno, obviamente esto está sin decorar. Para
el día de la fiesta, estará todo apunto -dijo Alex encendiendo las luces. Había
tres salas: en una de ellas se encontraban unas mesas y una pista de baile; en
la segunda había una gran barra, y la tercera estaba al aire libre, igualmente
con mesas altas y una pista de baile. Las chicas se quedaron asombradas. -Y…
¿cómo iría todo el royo de la decoración? -preguntó entusiasmada Laura. -Pues por aquí pondríamos un techo de estos
como de piscina aquí, encima de las mesas. En la primera sala se decoraría un
poco más, pero sin demasiadas cosas. Y la segunda estaría llena de botellas,
obviamente -Alex se rio y las chicas con él.
-¿Podemos traer algo para poner?
Carteles… Música… bebida y eso -preguntó Carla. -Claro. Traed lo que queráis,
tomad -dijo él extendiendo una tarjeta -es mi número. Si al final os decidís,
confirmármelo.
Les acompañó a la salida y las
chicas se despidieron y Laura cogió la lista y se puso a tachar. -Por favor,
tiene que ser este -dijo ella. El resto se rieron.
-Vale, yo creo que tenemos
suficiente dinero -dijo Andrea. -Con lo que regateáis, no me extraña -dijo
Irene.
-Bueno, pues ya sólo nos queda venir
un día a limpiar y decorar. Llamaremos a Alex mañana -dijo Laura.
-Por favor, yo tengo que volver a
ver esos músculos -dijo Carla mientras reían. -Ángel debería estar celoso
-chinchó Andrea y Carla le dio un empujón.
[…]
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