[…] 30 min más
tarde
-Mamá, nos vamos. Vamos a enseñarles David y yo un poco pueblo, y supongo que veremos a estos -dijo Andrea a Mónica, que aún estaba en el jardín hablando y recogiendo. -Vale cariño -dijo Mercedes.
Esperaron en la calle como siempre a los chicos. -siempre
igual… No os cansáis de hacernos esperar -dijo Laura quejándose. -Es que sí,
macho. Os da igual que sea aquí que en el piso… -se quejó también Carla.
-¿Has llamado a estos? -dijo Andrea acercándose a David y
dejando a un lado la discusión. -He preferido recurrir al factor sorpresa.
Estarán donde todos los veranos -dijo David. -David… Nos conocemos… admite que
se te ha olvidado llamarlos… -dijo Andrea riendo. -Lo admito -dijo David con una
sonrisa. -Eres un desastre -dijo Irene.
Comenzaron a caminar hasta llegar a un parque donde había muchos bancos, algunos bares y un par de quioscos, la gente al contrario que en Madrid, estaba sentada hablando tranquilamente y los niños jugaban por la calle.
De repente se escucharon unos gritos. -¡Esos madrileños como molan se merecen una ola! -.
Comenzaron a caminar hasta llegar a un parque donde había muchos bancos, algunos bares y un par de quioscos, la gente al contrario que en Madrid, estaba sentada hablando tranquilamente y los niños jugaban por la calle.
De repente se escucharon unos gritos. -¡Esos madrileños como molan se merecen una ola! -.
-¡Chicos! -gritó Andrea seguida de David, y se acercaron,
repartieron abrazos y besos a diestro y siniestro y hablaron un poco antes de
las presentaciones.
-Bueno a ver... sabéis que esto no se me ha dado nunca muy
bien que se diga -dijo David. Andrea puso los ojos en blanco y fue ella quien
los presentó. -Sergio, Javi, Samu, Eva y Silvia. Y estos son Irene, Erik,
Laura, Carla, Rafa y… Lucas -dijo este último nombre con desprecio. Los
nombrados se dieron los respectivos besos de cortesía. Silvia era una chica
alta, con el pelo moreno y liso. Al cuello llevaba un llamador de ángeles, y
vestía con colores vivos. Javi era un chico mediano, con el pelo castaño en una
cresta y los ojos verdes clarito. Tenía un intento de perilla y llevaba en las
muñecas pulseras de cuero.
-Espero que os lo paséis bien por aquí aunque esto no es la
ciudad -dijo Samu tenía el pelo largo, pero lo justo, y ondulado además tenía
una rasta que se iniciaba en la nuca y dilataciones de 4mm en las orejas... -¿Qué
edad tenéis? -preguntó Eva con una sonrisa radiante, era rubia, no como Irene
sino mucho más rubia, con el pelo por los hombros y algunas pecas por la nariz,
ojos castaños.
-Pues estamos todos sobre los 20-22 años -dijo Erik. -¿Y
vosotros? -preguntó Rafa. -Javi y Samu tienen 21, Silvia 20, y Sergio y yo 19 -contestó
Eva. Sergio era un chico alto, con el pelo largo, más que Samu, que le quedaba
más o menos por los hombros, castaño. Tenía los ojos marrones, y parecía un
poco asqueroso. No le gustaba demasiado la gente nueva. -¿No os pensáis sentar
siquiera? -dijo Eva ofreciéndoles sitio en el banco. Algunos se sentaron
también por el suelo. -Añoraba noches como estas -dijo David pegando un trago
de la litrona que tenían por allí. -¿En Madrid no hay de esto? -dijo Sergio
riéndose. Andrea miró a las chicas. Parecía que eran las que peor habían
congeniado. Rafa y Lucas estaban hablando tan normales con los chicos, Eva y
Silvia. Erik e Irene estaban uno encima del otro, y Laura y Carla tenían cara
de aburridas. -¿Queréis un helado? -dijo Andrea levantándose del suelo. -Yo si
-dijo Silvia levantándose. -¿Venís? -dijo Andrea mientras miraba a Laura y
Carla, éstas se encogieron de hombros y las acompañaron hasta uno de los
quioscos que había un poco más. -Tía ya tengo el libro-dijo Silvia emocionada.
-Al fin, pensaba que no iba a poder hablar contigo de Sinsajo a este paso -dijo
Andrea mientras se acercaba a la barra y saludaba al chico. -Hola Víctor, anda
dame cuatro helados, dos de chocolate y dos de nata -dijo Andrea mientras
pegaba.
-¿Habéis leído los juegos del hambre?-dijeron Carla y Laura
casi a la vez. Silvia asintió con una sonrisa. -Me estoy terminando ya Sinsajo,
y Andrea los terminó hace poco, somos unas viciadas a las Sagas -dijo mientras
cogía el helado que les tendía Andrea.
De camino al banco volvieron hablando de libros al parecer Laura y Carla por fin hablaban con alguien. Congeniaron genial con Silvia.
De camino al banco volvieron hablando de libros al parecer Laura y Carla por fin hablaban con alguien. Congeniaron genial con Silvia.
-Es míiio, mi tesoooro -dijo Andrea con guasa mientras se
sentaba al lado de Sergio y le daba un poco del helado. -Bueno, ¿qué planes hay
para el sábado? -preguntó David mientras se recostaba en el banco cómodamente. -Pues
ya sabes, haremos nuestra acampada en la parcela, música, bikinis, ¿Qué más quieres?
-dijo Javi mientras sonreía. -Llamad a los bomberos y bajarle los humos por
favor -dijo Eva que hasta hace un momento se distraía con Rafa.
-Guay, también tenemos que ir a la capi, a llevar a estos a
las terrazas -dijo Samu que intentaba integrar al grupo. -¿Terrazas? -preguntó
Irene. -Son como bares, pero al aire libre, hay buena música y se puede bailar
y tomar algo, además La feria está justo al lado y nos lo pasaremos bien -continuó.
-Las atracciones son la caña -dijo Javi. -Genial, me gusta esa idea, las atracciones
fuertes son las mejores -dijo Erik mirándoles. -Este es de los nuestros Andrea,
bien hecho -dijeron. Y todos rieron por sus tontunas, Samu y Javi eran como un
dúo cómico.
-Pero, ¿el sábado nos quedamos aquí o vamos a la feria? Me he
perdido -dijo Rafa preocupado. Hizo reír a Eva, que se lo explicó: -El sábado
hacemos acampada durante todo el día e incluso dormimos allí. Y otro día,
cuando empiece, vamos a la feria.
Rafa asintió. Era la primera vez que hacía ver su poca capacidad para captar las cosas rápido y estaba un poco avergonzado.
Rafa asintió. Era la primera vez que hacía ver su poca capacidad para captar las cosas rápido y estaba un poco avergonzado.
[...]
No hay comentarios:
Publicar un comentario